¡Buenas!
Soy Nicolás Karl, vivo en Humboldt, Santa Fe, y a los 19 años decidí dar el primer paso en el mundo emprendedor. Con más ganas que certezas, pero con el apoyo incondicional de mi familia y amigos, comencé vendiendo mis primeros mates y bombillas. Lo que arrancó como un desafío personal fue transformándose con cada entrega, hasta convertirse en lo que es hoy: un proyecto del que me siento profundamente orgulloso y que me conecta diariamente con materos de todo el país a través del canal digital.
¿Por qué mates?
Para mí, el mate jamás fue una simple bebida; es un punto de encuentro, una pausa necesaria en el día y un símbolo de identidad que nos une. Lazo Matero nace de esa misma vivencia: del deseo de conectar a personas de distintas generaciones a través de un ritual cotidiano, acercando a cada hogar piezas de calidad pensadas para durar y acompañar momentos reales.
¿Hacia dónde voy?
Mi objetivo no se queda en enviar un paquete a tu casa; esto es un camino de aprendizaje y evolución constante, tanto para la marca como para mí en lo personal. Trabajo a diario para que Lazo Matero sea un espacio de referencia en el que puedas confiar.
Calidad y personalización: Busco continuamente incorporar productos funcionales, duraderos y detalles personalizados que realmente se adapten a lo que cada cliente busca para su día a día.
Comunidad: Quiero construir una comunidad donde compartamos el valor de esta tradición, aportando contenido útil sobre el cuidado de las piezas, el arte de una buena cebada y las historias que hay detrás de cada elemento.
Me gusta emprender, aprender en el proceso y crecer junto a quienes eligen acompañarme en este viaje.
Lazo Matero: "un lazo que une generaciones."